Las personas que más me conocen saben que mi afán por
conseguir la perfección es infinito. A veces, mi autoexigencia me ha dado
muchos quebraderos de cabeza que muy pocas personas conocen. Hay que aprender a
dejarse fluir con la vida y no frustrarse ante lo más mínimo. Eso es justamente
lo que me ha ocurrido. No hay que
culpabilizarse tras darse caprichos eventuales. Pero eso sí, EVENTUALES. A veces,
el cuerpo los necesita y te los pide. Por ello, debemos aprender a escuchar
nuestro cuerpo.
Llevaba unos días en
proceso de rumiación constante que al estar en descanso veraniego llegaba a ser
en ocasiones un poco enfermizo, así que hablé con mi educadora nutricional y me
comentó que sentirse culpable no lleva a
ningún sitio y que debería poner en práctica la compensación. Así que vamos a ver qué tal
Además, como siempre le he dado más importancia a lo
negativo que a lo positivo, no había reparado en un pequeño GRAN detalle. He
disminuido el porcentaje de grasa corporal y he aumentado la masa muscular. Poco a poco y de forma saludable, voy
perdiendo grasa y ganando músculo. Voy a retomar los ejercicios de fuerza y
tonificación para moldear la figura.
Ya no tengo ansiedad por lo dulce ni por el chocolate..solo
en “esos días del mes”. Para mí, ya es un logro puesto que antes tenía antojos
de dulce casi todos los días.
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