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sábado, 3 de agosto de 2013

¿Te sientes mal cuando te das caprichos?

Las personas que más me conocen saben que mi afán por conseguir la perfección es infinito. A veces, mi autoexigencia me ha dado muchos quebraderos de cabeza que muy pocas personas conocen. Hay que aprender a dejarse fluir con la vida y no frustrarse ante lo más mínimo. Eso es justamente lo que me ha ocurrido.  No hay que culpabilizarse tras darse caprichos eventuales. Pero eso sí, EVENTUALES. A veces, el cuerpo los necesita y te los pide. Por ello, debemos aprender a escuchar nuestro cuerpo.
Llevaba unos días en proceso de rumiación constante que al estar en descanso veraniego llegaba a ser en ocasiones un poco enfermizo, así que hablé con mi educadora nutricional y me comentó  que sentirse culpable no lleva a ningún sitio y que debería poner en práctica la compensación.   Así que vamos a ver qué tal 

Además, como siempre le he dado más importancia a lo negativo que a lo positivo, no había reparado en un pequeño GRAN detalle. He disminuido el porcentaje de grasa corporal y he aumentado  la masa muscular.  Poco a poco y de forma saludable, voy perdiendo grasa y ganando músculo. Voy a retomar los ejercicios de fuerza y tonificación para moldear la figura.



Ya no tengo ansiedad por lo dulce ni por el chocolate..solo en “esos días del mes”. Para mí, ya es un logro puesto que antes tenía antojos de dulce casi todos los días. 

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